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En las culturas latinoamericanas donde hay relaciones de poder
jerárquicas y autoritarias se establecen sociedades inequitativas,
violentas y antidemocráticas en donde la explotación
sexual infantil y juvenil tiene su caldo de cultivo. El acto de
prostituir expresa una forma más de explotación humana:
de dominación de los adultos(as) sobre los niños(as),
de quienes detentan el poder económico y social sobre los
desposeídos, de los hombres sobre las mujeres y de los heterosexuales
sobre los homosexuales.
En la industria del sexo aparecen tres sectores: grupos de negocios
(hoteles, bares, etc.), clientes y el círculo alrededor de
los niños y niñas en prostitución (amantes,
policías y proxenetas). Con frecuencia se ve el problema
como de mujeres prostituidas y se niegan y hacen invisibles las
redes que proveen los servicios a los hombres, quienes las reclutan,
trafican, explotan y esclavizan. El silencio, la complicidad, la
corrupción de funcionarios y policías, la débil
aplicación de las leyes y sociedades llenas de prejuicios
posibilitan el maltrato y victimización de sus miembros más
débiles. En países más conservadores como Bolivia
, Chile y Uruguay hay mayor estigmatización del problema,
y menor reconocimiento de la situación.
La prostitución aparece como el producto de una construcción
social de la sexualidad de la mujer desde la doble moral ; por una
parte con una sexualidad reproductiva en el espacio privado de la
familia como esposa, madre y mujer decente, y por otra en el espacio
público como mujer mala y prostituta para el placer masculino.
La prostitución se ve como complemento y apoyo a la familia
monógama. El machismo fomenta la comercialización
del sexo al legitimar hombres conquistadores, dueños del
poder, agresivos y con un deseo sexual incontrolable y mujeres pasivas,
sumisas y objetos de satisfacción de los varones, con cuerpos
que se vuelven mercancía.
Factores promotores de la explotación sexual en la región
son la violencia intrafamiliar, el maltrato y la agresión
física y psicológica. La desintegración de
las familias o su disfunción, ya por ser monoparentales con
ausencia del progenitor biológico o neo - familias, en las
que nuevas uniones crean la figura de padrastros y madrastras que
frecuentemente violentan a las hijastras y los hijastros son un
factor fundamental en la génesis de la prostitución.
Toda nueva relación marital que articule a la hija o hijo
a un padrastro - dinero o a una madrastra - sexo, implica un riesgo
que podría provocar la aparición de la prostitución
infantil.
El abuso sexual y la violación en la familia por miembros
del núcleo familiar (padrastros, padres, abuelos, tíos,
hermanos mayores) en la niñez (menores de 12 años
en su mayoría), la complicidad de madres que con su silencio
no les protegieron, la iniciación sexual temprana "consentida
voluntariamente" con compañeros (novios) que dentro
del esquema también las violentaron por sus consecuencias
negativas (embarazos indeseados, "perdida de la virginidad"
y del status de hijas y mujeres decentes , las enfermedades de transmisión
sexual y los abortos) impulsan a los niños(as) a salir del
hogar y caer en la explotación sexual.
El abuso sexual se puede entender como un círculo vicioso
que condena a sus víctimas a sufrir sus consecuencias y a
reproducir sus causas . Habría un arquetipo familiar abusivo
en el que los actores serían incapaces de modificar su destino.
Los padres son abusadores que han sido abusados. Ya como adultos
buscan satisfacciones que se vuelven acoso, seducción y/o
violación de sus hijas. Las niñas se vuelven extrañas
en su hogar, lo que unido a la obligación de que trabajen
en la calle termina en su expulsión o venta convirtiéndose
en víctimas de explotación sexual. Finalmente la niña
- mujer busca un compañero - abusador con el que repite el
ciclo.
La situación de niños y niñas en prostitución
se ve agravada porque existe una "inversión de valores"
entre sus adultos significantes, en las instituciones creadas para
su protección y en el entorno social . La violencia social
es un factor de vulnerabilidad adquiriendo en los países
con largas historias de guerra como Nicaragua y Guatemala un peso
muy importante. Donde existen conflictos armados la violación
ha sido estrategia de terror y práctica habitual tanto de
los ejércitos, como de las guerrillas y grupos armados de
diversa índole. Para muchas niñas en prostitución
en los diversos países uno de sus principales problemas son
los abusos de la policía que las acosan, persiguen y en muchos
casos las violan.
La violencia legitimada dentro de la cotidianidad en formas agresivas
de relación es un elemento estructural en muchas sociedades
latinoamericanas. Es violenta la negación y distorsión
de la educación como un derecho fundamental. Una de las causas
de ingreso a la explotación sexual infantil es el analfabetismo(con
tasas más altas en los países más pobres),
los bajos niveles escolares, la deserción o expulsión
de las escuelas por limitaciones económicas o por bajo rendimiento
escolar, el maltrato por parte de sus docentes y en la familia cuando
no cumplían las expectativas y la poca o ninguna preparación
para alguna ocupación. Las limitaciones en su educación
y los bajos niveles de formación e información se
agudizan en los aspectos relacionados con la sexualidad. Hay desinformación
en cuanto a su salud sexual y la mayoría no utiliza métodos
anticonceptivos ni se protege contra enfermedades de transmisión
sexual .
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